LA AUTORIDAD PALESTINA

Biogra7A principio de los años 90, los EE.UU. condujeron las negociaciones de Israel y la PLO que arribaron a los Acuerdos de Oslo de 1993. Dicho acuerdo ponía en práctica una autonomía en Judea y Samaria y la Franja de Gaza por un período de cinco años. Al año siguiente le fue concedido a Arafat el premio de la paz Nobel junto a Shimon Peres e Yitzhak Rabin.

En 1994, Arafat movió su cuartel general a Judea, Samaria y Gaza para administrar la autoridad palestina. Arafat trajo con él de Túnez a la vieja dirección de la OLP que alentaría el monopolio de todos los fondos de la misma en su sola persona. Las elecciones en 1996 ampliaron el control de Arafat sobre el PA, pero que según los términos del acuerdo de Oslo debería finalizar en 1999. Arafat nunca permitió que las nuevas elecciones ocurrieran.

Mientras que Israel puso en ejecución los acuerdos de Oslo, quitando las tropas de casi todas las áreas palestinas, reconociendo el PA, y educando para la paz, la AP falló completamente en cumplir con su compromiso de renunciar a la violencia y desarraigar el terrorismo antiisraelí. En lugar de ello, apareció una incitación a la violencia sin precedente desde los medios oficiales de la AP de Arafat y en los libros de textos escolares.  La ayuda tanto activa como pasiva de la AP para con los grupos terroristas condujo a una cadena de atentados suicidas a mediados de 1990 asesinando a decenas de civiles israelíes. En octubre de 1996, en una etapa avanzada de los años de Oslo, Arafat gritó a una muchedumbre de Bethlehem, ‘Nosotros sabe solamente una palabra – jihad! ¡Jihad, jihad, jihad! A quien no guste de ella puede beber agua del mar muerto o del mar de Gaza.’

En julio de 2000, el Presidente de EE.UU., Bill Clinton, procuró mantener los acuerdos de Oslo viables convocando una cumbre en Camp David entre Arafat y el primer ministro israelí Ehud Barak. Allí, Barak ofreció a Arafat un estado palestino en Gaza y el 92% (de Judea y Samaria, con su capital en Jerusalem del este) la oferta más generosa que nunca un gobierno israelí haya presentado. Yaser Arafat rechazó la oferta y terminó negociaciones sin una contrapropuesta. El enviado americano Dennis Ross concluyó, ‘Arafat no podría aceptar Camp David… porque cuando el conflicto terminara, la causa que defiende Arafat también terminará.’ [ver también esta entrevista con Ross en Oslo.]

Inmediatamente después de estas negociaciones fallidas, la máquina de los medios del PA bajo

control de Arafat lanzó una retórica de guerra, y se prepararon para el descontrol que comenzó en Septiembre de 2000. La intifada de Al Aqsa lanzada por Arafat continuaría por cuatro años. Esta ola sin precedente de terrorismo, llevaría al asesinato de más de 1.000 israelíes, y más de 140 atentados suicidas palestinos.

Esta etapa de la violencia reveló que Arafat y la AP nunca habían abandonado sus planes de antaño de liquidar el estado judío. Arafat había dicho en una audiencia árabe en Estocolmo en el año 1996, ‘Nosotros planeamos eliminar al estado de Israel y establecer un estado puramente palestino. Convertiremos en inviable la vida judía a través de la guerra psicológica y la explotación de la población… Los palestinos asumiremos el control todo, incluyendo la de toda Jerusalén.’ Asimismo, Arafat explicaba a la muchedumbre surafricana en 1994 que el acuerdo de Oslo era simplemente una táctica para la batalla más grande: destruir el estado judío, una versión moderna del pacto del profeta musulmán Mohammed con la tribu antigua de Quraysh. Faisal Al-Husseini colega de Arafat era aún más explícito, describiendo el proceso de Oslo como ‘Caballo de Troya’ diseñado para promover la meta estratégica: una Palestina del río [Jordán] al mar mediterráneo’ es decir, una Palestina en lugar de Israel.

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