JORGE LANATA

00000000000064873“La comunicación entendida como comunión, sólo es posible en las situaciones límite”. Así definía el amigo de Fito Páez bajo qué sistema trabaja. En otra oportunidad preguntaba “¿Cómo es mi relación con ustedes? ¿Soy una voz? Unos se acercan y te dan papelitos… ‘Firmame’. Otros te miran de lejos. ¿Impongo respeto? Por favor, quiero imponer en ustedes cualquier cosa pero no respeto. Quiero que me falten el respeto todo el tiempo; porque respeto es distancia. Y no quiero distancia. ‘Te iba a escribir pero no me animé’. ¡Hey! ¡ ¿Les doy miedo?! ‘Había un tipo en los ‘90 que empezó un ciclo que hizo durante años, que pensó que la radio se parecía a la vida’ ¿Qué esperaba ese tipo de la gente? Un abrazo, cartas, un saludo en la calle. Cercanía; no, distancia. ‘Juntos’ -fuck you Telefé-, ‘Estar Cerca es muy Bueno’, -fuck you Canal 13-. No hablo de eso y lo saben. Quiero sentir que tengo esta ciudad llena de hermanos y de amigos, y que no estoy solo. ¡Hey! ¿Saben qué? De este lado hay una persona que les necesita y que quiere que se acerquen y no para que digan frases inteligentes. ‘Había una vez un tipo hace años, que hacía un programa… creo que cuando él lo hacía y lo escuchábamos nos sentimos un poco menos solos.’”

Sobre estas afirmaciones de Jorge Lanata se podrían decir muchas cosas. Quizás -como él mismo lo relatara- su vida profesional tiene que ver con la enfermedad que le impedía hablar a su madre. Tal vez su abuela -que llegó al país con un libro a pesar de ser analfabeta- tenga también algo que ver con su vocación, que comprende hablar (frente a un micrófono) y escribir (en diarios y revistas); a la cual agrgó el mostrarse en televisión.

Todo esto puede no ser más que psicología de café, pero en necesario cuando menos, un acercamiento a la persona, al hombre en ese periodista que se sienta frente a la máquina de escribir, y a cuyo trabajo estamos expuestos un día tras otro. Es preciso identificar a quien escribe con aquello que produce, no para comprender y perdonar las transgresiones a la verdad; sino para saber cómo actuar sobre ellas. La elección del personaje tiene que ver con su papel de icono dentro delperiodismo, por su innovación y versatilidad, ya que siendo una persona que no centra su interés en los temas internacionales, Israel y los judíos ocupan un lugar preferencia dentro de su obra

Lo que podemos decir para comenzar con este identikit, es que nos encontramos frente a un periodista con una característica que lo distingue de los demás. Aquella que dejó impresa en todos sus trabajos y que Página/12 ha sabido mantener como Copyright: la predilección por los hechos de corrupción.

Los últimos ejemplos podemos encontrarlos en su censurado programa televisivo “Día D” y la presente “XXII” -la revista semanal que posiblemente sea la más vendida del país- transformada más en centros de denuncia de “irregularidades” que de crónica periodística a secas.

Además de la corrupción otra de sus muletillas resulta ser el tema judío. Su libro “Vuelta de Página” tiene, una de cada 15 hojas, alguna referencia a los judíos; ya sea directamente o a través de la persecución a través de la historia .

El primer libro que lo tiene como autor, “La Guerra de las Piedras” (1988), es otro ejemplo. Presenta allí al mítico Israel: opresor de pobres personas que sólo quieren su libertad como pueblo y donde axiomáticamente afirma que el 48 % de la población israelí desea para los árabes palestinos el trasfer hacia Jordania. Y no pierde su tiempo cuando se trata de sentar posición igualando al grupo racista e ilegal Kahane con el partido likud en el gobierno durante el período de la intifada.

Pero sus opiniones no siempre tienen que ver con alguna “falta de información”. No se trata de haber escrito tendenciosamente sobre Israel desconociendo que para dirigir los destinos del país no es requisito ser judío hecho que se enterara luego de 6 años. De hecho, no es necesario saberlo para poder escribir sobre el tema; pero declarar que el Estado Hebreo aplica métodos a los palestinos que otrora fueron usados por los nazis contra los judíos implica responsabilidad. Porque, si las ideas que se plasmaron en la Guerra de las Piedras no partían de la realidad ¿De dónde lo hacían?

Como vimos en un principio, Lanata no tiene pruritos en confesar sus sentimientos frente al micrófono y sus pre-juicios se hicieron presentes en repetidas ocasiones desde la FM Rock & Pop. Algunos inofensivos, como aquella ocasión frene al Rabino Plavnik dijo sorprenderse de su aspecto al esperar encontrarse con un anciano. Otros son menos inocentes, como ante el Rab. Sergio Bergman y al Imán Majmud Huseini se desconcertó frente al micrófono: “Les iba a preguntar si eran porteños pero sentí que les estaba preguntando si eran argentinos, lo cual es totalmente lógico; hablan como yo…”.

Pero cuál es la mayor fuente desde el cual obtener su visión sobre los judíos. La revelación mas grande la realizó en la “investigación” del atentado a la A.M.I.A. “Cortinas de Humo”, sobre la que su amigo Román Lejtman aclaró su visión en su programa de noticias matinal en la Roc & Pop (FM 95.9): “cuando lo escribió pensé que era un error, ahora pienso que fue un horror.”

Aquello que se destaca en el mencionado libro, es una ácida crítica a la existencia de la camioneta Trafic, mientras al mismo tiempo se opone a asegurar lo contrario. Pero no se trata de lo único que niega el libro. Otra, es el carácter judeófobo del atentado, pues los judíos “representan” el 60 % de las víctimas “solamente”. Los judíos son el 0,6 % de la argentina y 100 veces más entre los asesinado. Para Lanata esto es insuficiente. Según este periodista el atentado fue realizado contra Menem. Sin embargo no lo vemos tan apresurados a aplicar este criterio con la muerte del hijo del Presidente al decir que se trató de un ataque contra los judíos. ¿Cuántos judíos muertos necesita Lanata para una masacre se transforme en antijudía?

En cuanto a los culpables, en una entrevista en CVN se atrevió a garantizar que los nazis argentinos no fueron responsables de la voladura, en sus numerosos artículos dudó que los iraníes lo hayan realizado. Pero, eso si, no se preocupó en malgastar una parte de Cortinas en relatar sobre la ultraderecha en Israel… quienes tampoco fue la responsable.

¿A qué se dedica entonces un libro de más de 200 páginas? El procedimiento ilegal y las irregularidades en general son su tema. Allí donde las excepciones estén a la hora del día él se encuentra para realizar su cobertura. Y esto no sucede sólo con el presente libro.

Jorge Lanata investiga a través del prisma de la ilegalidad y hacia allá va. Siendo un hombre muy inteligente, si busca, busca y busca, algo logrará decir aunque tenga más relación con lo buscado, que con lo que encuentra.

Lanata nunca evaluó, ya sea para refutar o confirmar, el hecho de que partes de la camioneta se incrustaran como esquirlas en personas que se encontraban en la zona pueda explicar el origen verdadero de la explosión. Simplemente dejó el dato a un lado.

Vale decir, la Trafic existió… o no. Pero lo central es la voladura de la A.M.I.A., y no aquello que permite hablar de irregularidades de la causa por las irregularidades mismas. Lo importante son esas irregularidades, mientras sirva para esclarecer el atentado; pero la casua no es lo importante sólo par quedarse regocijándose en la corrupción.

En la casua A.M.I.A. le preocuparon las “pérdidas” de diskettes, agendas, grabaciones y documentos del juzgado; le interesó la recompensa que ofreció Juan José Galeano a Alberto Telleldín a cambio de información y le importó cómo nadie que dos testigos que la policía no había podido ubicar, si lo encontró el abogado de los familiares de las víctimas del atentado usando como estrategia secreta la guía telefónica.

No buscó, ni en su libro, ni en sus notas, encontrar aquello que señale a los culpables en las pruebas dejadas de lados por la fuerza policíaca o la S.I.D.E. Lo que lo diferencia a este de todos los otros libros sobre la bomba del 18 de julio de 1994 es que se dedicó a indicar las supuestas operaciones erradas, pero no para deducir cuáles hubiesen sido las correctas, ni para señalar a los culpables.

“Soy periodista porque no sé. Pregunto porque no sé. Si supiera, sería cura o querría que me recen… periodista es aquella persona que completa su educación en público”. A Lanata le interesa a corrupción y por lo tanto se fija en aquello que no sabe… para criticarlo. La corrupción es algo que hace callar a sus protagonistas. Todo se oculta nada se muestra. Nadie menciona sus ilícitos, mira a la cámaras y saluda a todos lo que lo conocen. Allí reside la importancia de la cámara oculta. Nadie escribe las pruebas que puedan incriminarlo y de existir, éstas se ocultan. Por ello tanto revuelo ante la servilleta de Domingo Cavallo y la más reciente prueba sobre el tráfico de armas.

Lo que le interesa a Lanata son las relaciones non santas y se esmera en encontrarlas aún cuando el caso periodístico exceda las aristas del tema. El caso A.M.I.A. parece ser más resonante por los hechos de complicidad que por los de corrupción. No es lo mismo, pero por él son cubiertos como si lo fueran.

Lanata es periodista porque no sabe. Y hace muy bien de periodista… de vez en cuando.

Categories: Uncategorized