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Medio:Página/12
Autor: Emanuel
Respighi
Día:
19/10/2004
Site:
http://www.pagina12web.com.ar/diario/espectaculos/6-42502-2004-10-19.html
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"Tanto los actores como los televidentes
estamos acostumbrados a que los unitarios
traigan una potencia mayor a la de entretener.
El ciclo va a descontracturar. Dentro de esa
idea, es imposible que no aparezca el humor satírico,
la denuncia cruel, los juegos de roles de poder
propios del país.
Es imposible que no aparezca dentro del unitario
argentino algún tipo de referencia con nuestra
realidad. En
el Once conviven judíos, coreanos, turcos,
peruanos, jamaiquinos, hasta incluso argentinos.
EL
ONCE YA TIENE SUS DETECTIVES RAROS
“¿Yo
no te dije a vos, en una entrevista anterior, qué
era lo que quería hacer este año?”, increpa
Pablo Rago a este cronista, poniéndolo en
aprietos por una memoria que suele fallar cada
vez más seguido. Tengo la impresión –continúa–
de haberte dicho que quería hacer un policial
con Fabián Vena.” Y a propósito, Rago y Vena
están embarcados hace tres meses en Mosca y
Smith en el Once, un unitario policial-humorístico
que se las trae. El ciclo, producido por Telefé
Contenidos, se estrena hoy a las 22, por Telefé.
“Yo también –acota Vena, para no ser
menos– tenía unas ganas tremendas de trabajar
con Pablo. Tengo pruebas: apenas me preguntaron
con quién quería compartir el protagónico, no
dudé un instante en convocarlo.” El archivo
del diario luego demostrará que la memoria de
Rago no fallaba.
Ideado
por los publicistas Ramiro Agulla y Carlos
Baccetti (ver aparte), Mosca y Smith...
inaugurará el género policial-humorístico en
la TV local. Suerte de parodia de las series
policiales estadounidenses de la década del
‘70, el ciclo mostrará con humor
(“grotesco, burlón, delirante”, señalan a
dúo) y una estética inusualmente cuidada para
una comedia semanal las peripecias cotidianas de
dos detectives muy particulares y opuestos:
Mosca (Vena) y Smith (Rago). Mosca (sacón de
cuero verde, panza prominente para su escuálido
cuerpo, pantalón gris y botas texanas) intenta
esconder la crisis de los 40 años tras su
cabellera lacia, bigotes “mostachones” y una
personalidad parca. Por su parte, Smith (equipo
de gimnasia blanco con vivos rojos y zapatillas
deportivas al tono) combina su energía juvenil
con un llamativo peinado afro y un fino hilo de
bigotes que descansa sobre su labio superior.
Ambos patrullan, tras enormes lentes de sol, el
barrio de Once sobre un viejo Chevy serie 2,
modelo ‘65 (propiedad de Agulla, fanático de
los fierros).
–¿Cómo
fue filmar en el Once?
Pablo
Rago: –Es increíblemente duro y divertido. El
Once tiene un movimiento de gente como ningún
otro barrio: pasan 10 mil personas todo el
tiempo, muchísimos autos, colectivos,
camiones... Es el lugar ideal para volverse
loco.
Fabián
Vena: –Fue toda una aventura. Grabar una
escena de vereda a vereda fue casi imposible por
el tránsito. En Sarmiento y Pueyrredón
estuvimos 45 minutos hasta lograrlo.
P.
R.: –Que recién se grabó cuando superamos la
hora pico y ya no había más movimiento.
F.
V.: –Ya sabemos todos los horarios de tránsito
pesado y liviano del Once (risas). Podríamos
dar el servicio de tránsito en la radio.
–¿Sortearon
muchas complicaciones, entonces, para hacer un
policial?
P.
R.: –Grabar persecuciones en auto en el Once
fue todo un tema. Es imposible. Es la no
persecución. Grabamos persecuciones a una
velocidad que si nos bajábamos y caminábamos
lo hacíamos más rápido.
F.
V.: –Por suerte está Diego Kaplan (director),
que hace que la persecución parezca hecha a una
velocidad suprema. Ahí es cuando te das cuenta
de que es el director ideal para el ciclo. No
por su locura incorporada sino porque maximiza
el tiempo.
–¿El
programa será una parodia de las series
policiales de los ‘70?
P.
R.: –No es una parodia sino que será como una
de esas series. Va a ser una serie policial que
te cuenta un caso por capítulo. Pero a
diferencia de las series policiales, acá se van
a conocer la intimidad de los protagonistas, no
sólo en su trabajo. Se cuenta qué es lo que
hacen y por qué Mosca y Smith son como son...
F.
V.: –Todas las comedias policiales, desde las
de Eddie Murphy hasta Martillo Hammer, tienen un
código muy claro. La diferencia es que ésta es
una comedia policial autóctona, muy nuestra.
Mosca y Smith no buscan ser reales ni ser verosímiles,
porque están puestos en un contexto casi de
historieta como es el Once.
P.
R.: –Todo el mundo cree conocer el Once, pero
nadie sabe lo que pasa ahí. Yo, y no me avergüenzo
de decirlo, en la filmación de Mosca y Smith...
fue la primera vez que pisé plaza Miserere. Y
me volví loco, no podía creer lo que era ese
lugar, la cantidad de gente que hay ahí. Es
increíble cómo conviven personas de muy
diferentes países, etnias, culturas y niveles
educativos. Es todo un mundo que permite tener
libertad para jugar con el guión.
–La
comedia policial no es un género que haya
transitado la TV argentina. ¿Cómo creen que lo
recibirá el público?
F.
V.: –Tanto los actores como los televidentes
estamos acostumbrados a que los unitarios
traigan una potencia mayor a la de entretener.
El ciclo va a descontracturar. Dentro de esa
idea, es imposible que no aparezca el humor satírico,
la denuncia cruel, los juegos de roles de poder
propios del país.
Es imposible que no aparezca dentro del unitario
argentino algún tipo de referencia con nuestra
realidad. En el Once conviven judíos, coreanos,
turcos, peruanos, jamaiquinos, hasta incluso
argentinos.
P.
R.: –Los guiones van a tener el sello de
Agulla y Baccetti, con un corte burlón de la
realidad. Entendemos que sea difícil para la
gente lo que estamos haciendo. Es una comedia,
pero a la vez un policial; tiene elementos paródicos,
pero no se trata de una parodia... El otro día
me preguntaron si la voz mía se banca. Si el
telespectador entra en el juego, se banca. Si no
compra la convención, no. Mosca y Smith están
inventando una nueva. Tiene influencia de
Starsky & Hutch, Martillo Hammer, Los tres
chiflados...
F.
V.: –Hay homenajes, citas, chistes iguales, fórmulas,
efectos clásicos, pero en un contexto
argentino. El humor es muy de argentinos, que en
algún punto somos unos payasos histriónicos
terribles. Queremos hacer reír a carcajadas.
Los personajes son tan particulares, tan
caricaturescos, que saltan la asociación con lo
policial.
P.
R.: –De hecho, tienen dos cargos que no
existen en el país: son detectives, que
patrullan el Once. No tenemos que remar contra
la imagen que la gente tiene de la policía. Hay
un fiscal que maneja una comisaría, un
delincuente que espera una sentencia, vive en la
comisaría y sale a comprar los fasos. Es un
delirio. ¿O no tanto?
–Este
tipo de papeles, ¿les permite divertirse más
que cuando hacen papeles más dramáticos, como
están haciendo en el teatro?
P.
R.: –Estamos jugando como chicos. Es el sueño
del pibe hecho realidad. Desde que empezamos, en
mi celular está escrito “Mosca” y tengo
musiquita setentosa en mi ring tone.
F.
V.: –Tenemos ganas de divertirnos y de hacer
reír, después de hacer personajes tan
intensos. Nos fuimos metiendo en la composición
de estos personajes buscando un estilo nuevo.
–¿Hay
en Mosca y Smith... una búsqueda estética que
no tiene tradición en la comedia televisiva del
país?
F.
V.: –Estamos acostumbrados a una estructura de
capocómico. El programa de humor, por lo
general, era “alrededor de...”. Es muy
complicado hacer un ciclo como Mosca y Smith...
Es como estar jugando al fútbol en el barro,
sin tapones y en una cancha que no conocemos.
P.
R.: –Y eso está bueno. Me divierte el riesgo
del ciclo.
F.
V.: –Ir a todo lo que da con el Chevy por el
Once, clavando frenadas impresionantes y sacando
medio cuerpo por la ventana tirando tiros, es el
sueño del pibe. Estamos jugando como locos
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