|

|
"La
comunicación entendida como comunión, sólo es
posible en las situaciones límite". Así
definía el amigo de Fito Páez bajo qué
sistema trabaja. En otra oportunidad preguntaba
"¿Cómo es mi relación con ustedes? ¿Soy
una voz? Unos se acercan y te dan papelitos...
‘Firmame’. Otros te miran de lejos. ¿Impongo
respeto? Por favor, quiero imponer en ustedes
cualquier cosa pero no respeto. Quiero que me
falten el respeto todo el tiempo; porque respeto
es distancia. Y no quiero distancia. ‘Te iba a
escribir pero no me animé’. ¡Hey! ¡ ¿Les
doy miedo?! ‘Había un tipo en los ‘90 que
empezó un ciclo que hizo durante años, que
pensó que la radio se parecía a la vida’ ¿Qué
esperaba ese tipo de la gente? Un abrazo,
cartas, un saludo en la calle. Cercanía; no,
distancia. ‘Juntos’ -fuck you Telefé-,
‘Estar Cerca es muy Bueno’, -fuck you Canal
13-. No hablo de eso y lo saben. Quiero sentir
que tengo esta ciudad llena de hermanos y de
amigos, y que no estoy solo. ¡Hey! ¿Saben qué?
De este lado hay una persona que les necesita y
que quiere que se acerquen y no para que digan
frases inteligentes. ‘Había una vez un tipo
hace años, que hacía un programa... creo que
cuando él lo hacía y lo escuchábamos nos
sentimos un poco menos solos.’"
Sobre
estas afirmaciones de Jorge Lanata
se podrían decir muchas cosas. Quizás -como él
mismo lo relatara- su vida profesional tiene que
ver con la enfermedad que le impedía hablar a
su madre. Tal vez su abuela -que llegó al país
con un libro a pesar de ser analfabeta- tenga
también algo que ver con su vocación, que
comprende hablar (frente a un micrófono) y
escribir (en diarios y revistas); a la cual agrgó
el mostrarse en televisión.
Todo
esto puede no ser más que psicología de café,
pero en necesario cuando menos, un acercamiento
a la persona, al hombre en ese periodista que se
sienta frente a la máquina de escribir, y a
cuyo trabajo estamos expuestos un día tras
otro. Es preciso identificar a quien escribe con
aquello que produce, no para comprender y
perdonar las transgresiones a la verdad; sino
para saber cómo actuar sobre ellas. La elección
del personaje tiene que ver con su papel de
icono dentro delperiodismo, por su innovación y
versatilidad, ya que siendo una persona que no
centra su interés en los temas internacionales,
Israel y los judíos ocupan un lugar preferencia
dentro de su obra
Lo
que podemos decir para comenzar con este
identikit, es que nos encontramos frente a un
periodista con una característica que lo
distingue de los demás. Aquella que dejó
impresa en todos sus trabajos y que Página/12
ha sabido mantener como Copyright: la predilección
por los hechos de corrupción.
Los
últimos ejemplos podemos encontrarlos en su
censurado programa televisivo "Día
D" y la presente "XXII"
-la revista semanal que posiblemente sea la más
vendida del país- transformada más en centros
de denuncia de "irregularidades" que
de crónica periodística a secas.
Además
de la corrupción otra de sus muletillas resulta
ser el tema judío. Su libro "Vuelta de
Página" tiene, una de cada 15 hojas,
alguna referencia a los judíos; ya sea
directamente o a través de la persecución a
través de la historia .
El
primer libro que lo tiene como autor, "La
Guerra de las Piedras" (1988), es otro
ejemplo. Presenta allí al mítico Israel:
opresor de pobres personas que sólo quieren su
libertad como pueblo y donde axiomáticamente
afirma que el 48 % de la población israelí
desea para los árabes palestinos el trasfer hacia
Jordania. Y no pierde su tiempo cuando se trata
de sentar posición igualando al grupo racista e
ilegal Kahane con el partido likud en el
gobierno durante el período de la intifada.
Pero
sus opiniones no siempre tienen que ver con
alguna "falta de información". No se
trata de haber escrito tendenciosamente sobre
Israel desconociendo que para dirigir los
destinos del país no es requisito ser judío
hecho que se enterara luego de 6 años. De
hecho, no es necesario saberlo para poder
escribir sobre el tema; pero declarar que el
Estado Hebreo aplica métodos a los palestinos
que otrora fueron usados por los nazis contra
los judíos implica responsabilidad. Porque, si
las ideas que se plasmaron en la Guerra de
las Piedras no partían de la realidad ¿De
dónde lo hacían?
Como
vimos en un principio, Lanata no tiene
pruritos en confesar sus sentimientos frente al
micrófono y sus pre-juicios se hicieron
presentes en repetidas ocasiones desde la FM
Rock & Pop. Algunos inofensivos, como
aquella ocasión frene al Rabino Plavnik
dijo sorprenderse de su aspecto al esperar
encontrarse con un anciano. Otros son menos
inocentes, como ante el Rab. Sergio Bergman y
al Imán Majmud Huseini se desconcertó
frente al micrófono: "Les iba a
preguntar si eran porteños pero sentí que les
estaba preguntando si eran argentinos, lo cual
es totalmente lógico; hablan como yo...".
Pero
cuál es la mayor fuente desde el cual obtener
su visión sobre los judíos. La revelación mas
grande la realizó en la "investigación"
del atentado a la A.M.I.A. "Cortinas de
Humo", sobre la que su amigo Román
Lejtman aclaró su visión en su
programa de noticias matinal en la Roc & Pop
(FM 95.9): "cuando lo escribió pensé
que era un error, ahora pienso que fue un
horror."
Aquello
que se destaca en el mencionado libro, es una ácida
crítica a la existencia de la camioneta Trafic,
mientras al mismo tiempo se opone a asegurar lo
contrario. Pero no se trata de lo único que
niega el libro. Otra, es el carácter judeófobo
del atentado, pues los judíos
"representan" el 60 % de las víctimas
"solamente". Los judíos son el 0,6 %
de la argentina y 100 veces más entre los
asesinado. Para Lanata esto es
insuficiente. Según este periodista el atentado
fue realizado contra Menem. Sin embargo
no lo vemos tan apresurados a aplicar este
criterio con la muerte del hijo del Presidente
al decir que se trató de un ataque contra los
judíos. ¿Cuántos judíos muertos necesita Lanata
para una masacre se transforme en antijudía?
En
cuanto a los culpables, en una entrevista en CVN
se atrevió a garantizar que los nazis
argentinos no fueron responsables de la
voladura, en sus numerosos artículos dudó que
los iraníes lo hayan realizado. Pero, eso si,
no se preocupó en malgastar una parte de Cortinas
en relatar sobre la ultraderecha en
Israel... quienes tampoco fue la responsable.
¿A
qué se dedica entonces un libro de más de 200
páginas? El procedimiento ilegal y las
irregularidades en general son su tema. Allí
donde las excepciones estén a la hora del día
él se encuentra para realizar su cobertura. Y
esto no sucede sólo con el presente libro.
Jorge
Lanata
investiga a través del prisma de la ilegalidad
y hacia allá va. Siendo un hombre muy
inteligente, si busca, busca y busca, algo
logrará decir aunque tenga más relación con
lo buscado, que con lo que encuentra.
Lanata
nunca evaluó, ya sea para refutar o confirmar,
el hecho de que partes de la camioneta se
incrustaran como esquirlas en personas que se
encontraban en la zona pueda explicar el origen
verdadero de la explosión. Simplemente dejó el
dato a un lado.
Vale
decir, la Trafic existió... o no. Pero lo
central es la voladura de la A.M.I.A., y no
aquello que permite hablar de irregularidades de
la causa por las irregularidades mismas. Lo
importante son esas irregularidades, mientras
sirva para esclarecer el atentado; pero la casua
no es lo importante sólo par quedarse regocijándose
en la corrupción.
En
la casua A.M.I.A. le preocuparon las "pérdidas"
de diskettes, agendas, grabaciones y documentos
del juzgado; le interesó la recompensa que
ofreció Juan José Galeano a Alberto
Telleldín a cambio de información y le
importó cómo nadie que dos testigos que la
policía no había podido ubicar, si lo encontró
el abogado de los familiares de las víctimas
del atentado usando como estrategia secreta la
guía telefónica.
No
buscó, ni en su libro, ni en sus notas,
encontrar aquello que señale a los culpables en
las pruebas dejadas de lados por la fuerza policíaca
o la S.I.D.E. Lo que lo diferencia a este de
todos los otros libros sobre la bomba del 18 de
julio de 1994 es que se dedicó a indicar las
supuestas operaciones erradas, pero no para
deducir cuáles hubiesen sido las correctas, ni
para señalar a los culpables.
"Soy
periodista porque no sé. Pregunto porque no sé.
Si supiera, sería cura o querría que me
recen... periodista es aquella persona que
completa su educación en público". A
Lanata le interesa a corrupción y por lo
tanto se fija en aquello que no sabe... para
criticarlo. La corrupción es algo que hace
callar a sus protagonistas. Todo se oculta nada
se muestra. Nadie menciona sus ilícitos, mira a
la cámaras y saluda a todos lo que lo conocen.
Allí reside la importancia de la cámara
oculta. Nadie escribe las pruebas que puedan
incriminarlo y de existir, éstas se ocultan.
Por ello tanto revuelo ante la servilleta de Domingo
Cavallo y la más reciente prueba sobre el
tráfico de armas.
Lo
que le interesa a Lanata son las
relaciones non santas y se esmera en
encontrarlas aún cuando el caso periodístico
exceda las aristas del tema. El caso A.M.I.A.
parece ser más resonante por los hechos de
complicidad que por los de corrupción. No es lo
mismo, pero por él son cubiertos como si lo
fueran.
Lanata
es periodista porque no sabe. Y hace muy bien de
periodista... de vez en cuando.